Pasiones encontradas.
Aves que surcan los cielos de la noche.
Qué es el destino? El juguete de los dioses.
Condenados a vivir, destinados a morir.
El mundo... ese amargo exilio.
¿Vivir? ¿Morir? ¿Estoy vivo? ¿Estoy muerto? ¿Estoy?
Comienzo a andar. El mundo cambia de color, hasta que por fin deja de tener ningún color.
Negro sobre negro, la oscuridad me absorbe... Negras son las nubes, negro es el Infierno, negro es el abismo
de mi pensamiento.
Voy andando por mi vida, echo la vista atrás.
Cambio de paisaje.
¿Qué he hecho? He vivido.
¿Sí? ¿De verdad he vivido? ¿Cómo puedo saber si soy un hombre soñando ser mariposa o una mariposa
soñando ser hombre?
No tiene sentido. Nada lo tiene.
Me asomo a mi interior. ¿Qué veo? Nada. Vacío. El Abismo del que salimos y al que tarde o temprano he de
volver. Lo sé. Me llama. Vuelvo a casa.
(Caída)
Descubro que la caída no es un medio, sino un fin. No se cae para llegar abajo. Sólo se cae, y cuanto más
profundo es el pozo, más a gusto me siento.
Por fin paro. No porque he llegado, sino porque no ha llegado mi momento.
Una imagen: Un bosque
No sé qué hago aquí. Espero.
Un ruido. Un color. Un olor.
El rojo asoma, se acerca, ramas crepitando, madera quemada.
Fuego.
El bosque está ardiendo.
Ya sé dónde estoy.
Es mi alma la que arde, y la que arderá por toda la eternidad hasta quedar negra como el carbón, negra como
todo en el origen, negra como todo en el final. ¿Dios? Dios mira y se ríe. Es Dios.
------------
Bendita inocencia. Desconocer el bien es desconocer el mal, y... ¿quién quiere conocer el mal? Que alguien
tire la primera piedra... aunque no hace falta, nosotros somos las piedras que Dios se arroja a sí mismo.
------------
Sombras.
Sombras que viven dentro de nosotros mismos.
Sombras que están más vivas que nosotros, sombras que nos dan la vida... presente maldito del Creador hacia
su obra.
Anhelos perdidos, esperanzas vanas.
Sombras que nos devoran, alimentándose de nuestro corazón.
Somos los herederos de Prometeo.
Todo se vuelve borroso.
El mar. De noche.
Las olas se llevan todo lo que fuimos, todo lo que somos, todo lo que seremos.
Una lágrima cae al mar. Se pierde. Otro puñal se clava dentro de mí, atraviesa mis huesos, intenta llegar a mi
alma, pero hace tiempo que ésta huyó de mí.
¿Sangro? No. No queda sangre dentro de mí, me la he bebido toda en un vano intento de volver al origen...
polvo en el aire, sal en el mar.
Dolor.
El recuerdo de la existencia, el dulce regalo de los dioses, el ejecutor del destino.
viernes, marzo 15, 2002
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario