Para una persona que una noche tuvo que hacer un trabajo de Historia.
¿Qué es el bien?
¿Qué es el mal?
Busco en mi alma y no obtengo respuesta.
¿Tengo alma?
¿Qué es el alma?
Las preguntas se agolpan y las respuestas no existen.
Tal es la maldición de la consciencia.
O quizás nosotros somos la respuesta a una pregunta aún no formulada, a una pregunta que alguien se hará y que olvidará un día...
Yo tengo ideas. Mis ideas existen. ¿Acaso no puedo ser yo la idea de alguien? Una mera quimera en una mente ajena, un sueño que nunca llegó a existir y se desvaneció con el alba.
De nuevo el bien y el mal. Dos caras de la misma moneda. O tal vez ni siquiera hay moneda.
Las cosas no son buenas o malas. Las cosas son. Nosotros las hacemos buenas o malas en nuestro interior. Dile a una montaña que es mala. Se reirá de ti. El Universo entero se reirá. El Universo entero se ríe de la pretenciosidad humana.
Las estrellas nacen, las estrellas mueren, y nosotros seguimos pensando que nuestras acciones importan.
Vanidad.
Yo soy el que soy. Nada más me define, puesto que nada más es seguro, salvo eso.
¿Por qué existo?
¿Para qué estoy aquí?
Preguntas estúpidas. Existo. Soy. ¿Qué motivo tiene el mar para existir? La explicación más simple es la correcta, y la explicación más simple es... que no hay explicación, no hay causa ni motivo, no hay finalidad ni objeto.
De nuevo el bien. De nuevo el mal.
Absurdas ideas, pero sin las cuales no podemos vivir.
Mi alma lloraría... si la tuviera.
jueves, febrero 12, 2004
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