jueves, agosto 28, 2008

Atención

El terror atenazaba su alma. Con cada inspiración notaba la sangre palpitante en sus sienes, y al espirar pensaba que su cabeza iba a estallar.

No podía más, necesitaba salir de allí, necesitaba escapar de aquella sensación agobiante que poco a poco iba comiendo su espíritu.

Negro. Estaba oscuro. No veía nada, y eso solo contribuía a incrementar sus temores. ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado? Tenía miedo de moverse, miedo a lo desconocido, miedo al abismo.

Empezó a temblar. El suelo estaba frío, vacío, liso. Nada le permitía identificar dónde estaba. Nada a lo que agarrarse, nada que le permitiera tener una referencia.

Su mente estaba tan hueca como su entorno. El miedo es malo. El miedo nos mina. El miedo nos desgasta como agua a las rocas. Se estaba volviendo loco.

Gritó. Oyó sus gritos, pero nada más. No hubo eco, no hubo contestación.

Echó a correr. Quería tropezar con algo. A cada paso se imaginaba una daga perforándole. Eso le daba fuerzas para seguir corriendo, buscando algo, algo distinto del vacío que le rodeaba.

Finalmente, cayó y murió.

Bu Ji

No hay comentarios: